Archivo para 28 mayo 2010

Alumnos del Colegio Tabladilla ganan el Premio ABC Periodístico Escolar 2009-10

Pincha aquí para leer la noticia de la entrega del Premio en la Casa de ABC

Noticia publicada en ABC de Sevilla

Un grupo de alumnos del Colegio Tabladilla ha ganado la segunda edición del Premio ABC Periodístico Escolar que organiza este diario con el patrocinio del grupo sevillano de ingeniería Ayesa y la Fundación Fidias. El concurso se enmarca dentro del convenio de colaboración firmado por ABC tanto con CECE (Confederación Española de Centros de Enseñanza Privada) como con FERE-CECA-Educación y Gestión (Federación Española de Religiosos de Enseñanza-Titulares de Centros Católicos).
Los alumnos, en grupos que no podían superar los 12 miembros, han presentado sus propuestas de un periódico de 20 páginas, demostrando su conocimiento de los medios de comunicación, de la actualidad y plasmando también su frescura y originalidad a la hora de tratar los temas elegidos.
El equipo ganador ha sido el agrupado bajo el título «Crónicas de Escuela», uno de los dos trabajos presentados por alumnos del Colegio Tabladilla. En segundo lugar ha quedado un grupo del Colegio Buen Pastor, bajo la cabecera «Híspalis».
Premiados
La ganadora del artículo de ingeniería ha sido Andrea Muñoz, del Colegio Marcelo Spínola, mientras que el segundo premio lo ha obtenido Borja Ayora Fernández-Palacios y Adolfo Díaz Rey, del Colegio San Miguel-Adoratrices. El premio al mejor artículo de opinión sobre «los valores de la juventud» han recaído en Laura Sanz Borrueco, del Colegio Alemán, en la categoría de ESO, así como en Carmen Proaño, del Colegio San José, en la categoría de EPO. Asimismo, el premio a la «Fotografía creativa» lo han ganado Julián Guerrero Arantave, del Colegio Buen Pastor (ESO), y Carmen León Artillo, del Colegio San Agustín (EPO).

La estepa infinita. Mis años en Siberia. Esther Hautzig

Acabo de terminar de leer un maravilloso libro: La estepa infinita, de Esther Hautzig.

La protagonista es la propia Esther, y en sus páginas narra los años de su infancia pasados con su familia en Rubtsovk, un pequeño pueblo de la estepa siberiana, cuando son deportados por el ejército comunista por haber cometido  el “crimen” de ser judíos capitalistas.

La historia comienza en junio de 1941. Esther tiene entonces once años. Los suficientes para que sus ojos infantiles se topen con la injusticia, el odio irracional, la pobreza extrema, la amargura de la muerte de seres queridos… Ojos que aprenden con rapidez a ser valientes para resistir hasta el final y amar el diario acontecer en medio de una situación penosa.

Los ojos de Esther me han cautivado. El realismo de su historia es un bofetón a mis cobardías. Este libro me ha ayudado a reflexionar sobre la grandeza del ser humano que es capaz -cuando se olvida de sí mismo- de amar el diario acontecer y afrontar un nuevo día con dignidad, valentía … y hasta con sentido del humor.

Pero, sin duda, hay además de Esther, tres personajes más que conmueven y aleccionan: los padres y la abuela de Esther. No desvelo más, porque animo a todas las personas que lean esta entrada del blog a comenzar la lectura de La estepa infinita.

Pero no quiero concluir sin referirme a uno de los momentos del libro que más me ha impactado. Es el momento en el que Esther ha terminado el encargo de confeccionar, con un poco de hilo rosa y tela azul, “un cuello, unos puños a juego, además de un pañuelito, añadiendo a ganchillo unos ribetes de encaje rosa a aquella tela azul. El encargo me entusiasmó y le prometí (a Alexandra Lvovna) que se lo llevaría sin falta el domingo.

El domingo lo tenía todo listo.

Le dije a mi madre que me iba a casa de Alexandra Lvovna a entregárselo.

En Siberia, en pleno invierno, antes de recorrer la menor distancia había que estudiar el cielo. Mi madre se acercó a la ventana.

-No- dijo-. No vas a salir. El horizonte está negrísimo. Creo que habrá una tormenta. Seguir leyendo ‘La estepa infinita. Mis años en Siberia. Esther Hautzig’

Leopoldo Abadía da en el clavo

Artículo de Leopoldo Abadía publicado en El Confidencial Digital.

Me escribe un amigo diciendo que está muy preocupado por el futuro de sus nietos. Que no sabe qué hacer: si dejarles herencia para que estudien o gastarse el dinero con su mujer y que “Dios les coja confesados”. Lo de que Dios les coja confesados es un buen deseo, pero me parece que no tiene que ver con su preocupación.

            En muchas conferencias, se levanta una señora (esto es pregunta de señoras) y dice esa frase que me a mí me hace tanta gracia: “¿qué mundo les vamos a dejar a nuestros hijos?” Ahora, como me ven mayor y ven que mis hijos ya está crecidos y que se manejan bien por el mundo, me suelen decir “¿qué mundo les vamos a dejar a nuestros nietos?”

            Yo suelo tener una contestación, de la que cada vez estoy más convencido: “¡y a mí, ¿qué me importa?!” Quizá suena un poco mal, pero es que, realmente, me importa muy poco.

            Yo era hijo único. Ahora, cuando me reúno con los otros 64 miembros de mi familia directa, pienso lo que dirían mis padres, si me vieran, porque de 1 a 65 hay mucha gente. Por lo menos, 64.

            Mis padres fueron un modelo para mí. Se preocuparon mucho por mis cosas, me animaron a estudiar fuera de casa (cosa fundamental, de la que hablaré otro día, que te ayuda a quitarte la boina y a descubrir que hay otros mundos fuera de tu pueblo, de tu calle y de tu piso), se volcaron para que fuera feliz…y me exigieron mucho.

Pero ¿qué mundo me dejaron? Pues mirad, me dejaron:

1. La guerra civil española

2. La segunda guerra mundial

3. Las dos bombas atómicas

4. Corea

5. Vietnam

6. Los Balcanes

7. Afganistán

8. Irak

9. Internet

10. La globalización

            Y no sigo, porque ésta es la lista que me ha salido de un tirón, sin pensar. Si pienso un poco, escribo un libro. ¿Vosotros creéis que mis padres pensaban en el mundo que me iban a dejar? ¡Si no se lo podían imaginar! Lo que sí hicieron fue algo que nunca les agradeceré bastante: intentar darme una muy buena formación. (Si no la adquirí, fue culpa mía).

            Eso es lo que yo quiero dejar a mis hijos, porque si me pongo a pensar en lo que va a pasar en el futuro, me entrará la depre y además, no servirá para nada, porque no les ayudaré en lo más mínimo.

            A mí me gustaría que mis hijos y los hijos de ese señor que me ha escrito y los tuyos y los de los demás, fuesen gente responsable, sana, de mirada limpia, honrados, no murmuradores, sinceros, leales,… Lo que por ahí se llama “buena gente”. Porque si son buena gente harán un mundo bueno. Y harán negocios sanos. Y, si son capitalistas, demostrarán con sus hechos que el capitalismo es sano (Si son mala gente, demostrarán con sus hechos que el capitalismo es sano, pero que ellos son unos sinvergüenzas).

            Por tanto, menos preocuparse por los hijos y más darles una buena formación: que sepan distinguir el bien del mal, que no digan que todo vale, que piensen en los demás, que sean generosos…En estos puntos suspensivos podéis poner todas las cosas buenas que se os ocurran. Al acabar una conferencia la semana pasada, se me acercó una señora joven con dos hijos pequeños. Como también aquel día me habían preguntado lo del mundo que les vamos a dejar a nuestros hijos, ella me dijo que le preocupaba mucho más qué hijos íbamos a dejar a este mundo. A la señora joven le sobraba sabiduría, y me hizo pensar. Y volví a darme cuenta de la importancia de los padres. Porque es fácil eso de pensar en el mundo, en el futuro, en lo mal que está todo, pero mientras los padres no se den cuenta de que los hijos son cosa suya y de que si salen bien, la responsabilidad es un 97% suya y si salen mal, también, no arreglaremos las cosas.

            Y el Gobierno y las Autonomías se agotarán haciendo Planes de Educación, quitando la asignatura de Filosofía y volviéndola a poner, añadiendo la asignatura de Historia de mi pueblo (por aquello de pensar en grande) o quitándola, diciendo que hay que saber inglés y todas estas cosas. Pero lo fundamental es lo otro: los padres. Ya sé que todos tienen mucho trabajo, que las cosas ya no son como antes, que el padre y la madre llegan cansados a casa, que mientras llegan, los hijos ven la tele basura, que lo de la libertad es lo que se lleva, que la autoridad de los padres es cosa del siglo pasado. Lo sé todo. TODO. Pero no vaya a ser que como lo sabemos todo, no hagamos NADA.

P.S.

1. No he hablado de los nietos, porque para eso tienen a sus padres.

2. Yo, con mis nietos, a merendar y a decir tonterías y a reírnos, y a contarles las notas que sacaba su padre cuando era pequeño.

3. Y así, además de divertirme, quizá también ayudo a formarles

Entrevista a Joaquín Navarro Valls en TV3

 Interesantísima entrevista en TV3 a Joaquín Navarro Valls. Pinchar en la foto para ver la entrevista.

Esta canción se la dedico a mi madre…

AY AMOR

(José Luis Perales y Mocedades)

Eres un rayo de luz
ay amor, dulce palabra cuando estás
acariciándonos la piel
tienes sabor a miel, tienes sabor a sal,
tienes sabor a hiel cuando te vas
cuando extiendes tus alas
cuando vuelas tan alto que
amor no te puedo alcanzar Seguir leyendo 'Esta canción se la dedico a mi madre…'

¡Muchas gracias!


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