Archivo para 24 junio 2009

Una sueca en el parlamento Catalán

La señora Inger Enkvist estuvo hace ya algunos meses en el Parlamento de Cataluña, invitada por la Comisión de Educación. De cuantas personas comparecieron ante los miembros de dicha Comisión, ella fue sin duda la única que arrojó una luz externa, no contaminada, sobre el proyecto de ley de educación que sus señorías tenían entonces entre manos. Y es que Enkvist, como su nombre indica, no es de aquí.
Nació en Suecia, en el reino de la socialdemocracia. Lo que no significa, claro, que sea socialdemócrata; basta escuchar lo que dice o leer lo que escribe para convencerse de ello. Pero, aun sin ser socialdemócrata, o precisamente por este motivo, Enkvist conoce a la perfección los resultados que las políticas educativas de los distintos gobiernos socialdemócratas han producido en su país. Y ese conocimiento, por lo demás, lo ha completado con el estudio de otros sistemas de enseñanza, entre los que se encuentra el español.
De ahí que, a propuesta del Grupo Parlamentario de Converg_ncia i Unió, fuera invitada a dar su opinión sobre el texto que la Cámara catalana está a punto de elevar a rango de ley. (Ya saben, el mismo que convierte «de iure» -puesto que en la práctica ya es así- la lengua catalana en la lengua única de la escuela.) Y dio su opinión, en efecto. En un castellano excelente -eso sí, la presidenta de la Comisión tuvo que pedir a los presentes que las preguntas, a ser posible, no se las hicieran en catalán-, Enkvist dijo a los diputados lo que la inmensa mayoría, sin duda, no deseaba oír. Para empezar, les dijo que el proyecto de ley que habían elaborado nada tenía que ver con los verdaderos problemas de la educación; que tenía que ver con otra cosa, pero no con lo que se supone que debería incluir una propuesta de esta naturaleza. Y que le sorprendía, en este sentido, encontrar en el texto una serie de medidas que no harían sino ejercer una coerción en los adultos en vez de aumentar la calidad del aprendizaje de los alumnos.
Pero les dijo más, mucho más. Por ejemplo, que no toda la inmigración es un problema, sólo la que se resiste a integrarse por razones culturales o religiosas. O que la inmersión lingüística puede terminar afectando a la calidad de los conocimientos. O que la pieza más importante del engranaje educativo, aquella que hay que mimar por encima de todo y a la que hay que destinar cuantos recursos sean necesarios, es el maestro o profesor. Y que, para ello, el mantenimiento del orden y el respeto a la autoridad -esas dos fórmulas tan malqueridas por nuestra «izquierda pajín»- son unos requisitos insoslayables. Y, con respecto a unas intervenciones que acababa de oír, insistió en que carece de sentido presentar la relación entre la escuela pública y la privada en términos de rivalidad; que se trata de un debate estéril, que una y otra son complementarias y que en su país, mira por dónde, la privada vino a suplir las deficiencias de la pública. Y aún añadió que le extrañaba que, en lo que llevaban de sesión, nadie hubiera aludido todavía a los resultados de los informes PISA, en los que España -y Cataluña en particular- ocupa un lugar tan bochornoso.
Con todo, lo más significativo de las palabras de Inger Enkvist sobre el proyecto de ley de educación catalana acaso fue la constancia con que sus consideraciones descansaban, una y otra vez, en la tozudez de los hechos. No era sólo que esas consideraciones estuvieran cargadas de razón, de pertinencia, de sensatez: es que además llevaban siempre consigo la carga de la prueba. Hasta tal punto la llevaban, que, mientras ella hablaba, los señores diputados -y cuando digo los señores también me estoy refiriendo, claro, a las señoras- ponían cara de asombro, cuando no de profunda aversión. Alguien les estaba cantando las cuarenta y no parecía que lo tuvieran previsto. Figúrense si estaban desarmados que alguno convirtió incluso el turno de preguntas en una exposición de motivos cercana al memorial de agravios. Poco importó que la supuesta causante de los agravios fuera también la persona invitada.
Y eso que lo que esta persona intentaba explicar a sus señorías era una pura obviedad. Para llegar a entenderlo y a compartirlo, bastaba con ser algo permeable, con no cerrarse en banda. Juzguen, si no. Según Enkvist, todo nuevo método educativo debería gozar, a priori, del beneficio de la duda. Por descontado, no vale cualquier cosa. En lo que se propone, han de poder entreverse algunos visos de realidad. Pero, a poco que lo propuesto parezca factible, jamás debería descartarse a priori. Ahora bien, de la misma manera, cuando un método ha pasado ya la prueba de la realidad y no ha funcionado, es inútil empeñarse en mantenerlo. Más vale desecharlo y buscar uno nuevo. Tan absurdo resulta plegarse a ciertos prejuicios para no acometer determinadas reformas como obstinarse en conservar una práctica fracasada e inconveniente por el simple motivo de que está inspirada en valores presuntamente incontrovertibles.
De la primera de esas absurdidades, la propia Enkvist ofreció un ejemplo en su intervención.
Respondiendo a una sugerencia de la propia Comisión, dedicó la mayor parte de su tiempo a hablar de la llamada educación diferenciada, la que opta por separar a niños y niñas en aulas o centros distintos. Tras advertir que en Suecia ese tipo de educación no existía, aportó varias estadísticas relativas a diferentes escuelas del Reino Unido -en las que se observaba la primacía, en lo referente a resultados, de las escuelas que la practicaban- y de Estados Unidos, donde la experiencia en barrios marginales había dado asimismo buenos frutos. Y, a continuación, no pudo por menos que mostrar su perplejidad ante un texto como el del proyecto de ley que no incluía ningún instrumento que permitiera alcanzar un nivel de calidad y prohibía en cambio, de forma expresa, un método, el de la educación diferenciada, de cuyos resultados pedagógicos nadie podía objetivamente dudar.
En cuanto a la segunda de las absurdidades, la experta sueca ni siquiera necesitó recurrir al texto que había sido sometido a su consideración. Con apelar a su experiencia tuvo suficiente. Y es que no existe seguramente ejemplo más revelador que el de la evolución de la enseñanza en Suecia. En una sociedad con una larga tradición pedagógica y un nivel de conocimientos de los más altos del mundo, en los años setenta del siglo pasado empezaron a desarrollarse políticas educativas basadas primordialmente en la igualdad. Como consecuencia de ello, el nivel de los estudios fue bajando poco a poco, al tiempo que iba aumentando la conflictividad. Aun así, los gobiernos socialdemócratas siguieron en sus trece, negándose a introducir cambio alguno en el sistema educativo, como si la realidad, decididamente, no fuera con ellos. Tuvo que acceder al poder, hace tres años, un gobierno de centro derecha para que pudiera plantearse en Suecia una reforma en profundidad del modelo.
Aun así, lo normal es que en el Parlamento catalán acabe prevaleciendo el absurdo. Es decir, que a Inger Enkvist y a sus razones no les hagan el menor caso. De lo contrario, ni Cataluña sería Cataluña, ni España, ¡ay!, sería ya España.

Ahora que estamos defendiendo nuestra libertad… me acuerdo de la película “La fuerza de uno”

Para todos los que aman la libertad.

Para todos los que no quieren imposiciones ideológicas.

Para las madres y los padres que quieren educar a sus hijos según sus convicciones.

Por la libertad de elección de centro educativo…

Y ahora te dejo con “Senzenina” Es una canción de protesta y era importante durante el movimiento antiapartheid en África del Sur. Senzenina significa “¿Qué hicimos?” con la implicación “¿qué hicimos para merecer esto?”

Canción tradicional
(Zulu)
Senzenina
Sono sethu ubumnyama
Sono sethu yinyaniso
Sibulawayo
Mayibuye i Africa.
La traducción al castellano es esta:

¿Qué hicimos?
Nuestro pecado* es ser negros,
Nuestro pecado es la verdad.
Nos están matando.
¡Que vuelva África!

Únete a nuestro grito: ¡¡¡VIVA LA LIBERTAD!!!!

EDUARDO ANTONIO PUELLES GARCIA, UNO DE LOS NUESTROS, DESCANSE EN PAZ.

Impresonante discurso de Patxi López.

Agradezco desde Sevilla sus palabras, su determinación. Recojo íntegro el discurso que ayer pronunció al término de la manifestación en Bilbao. Muchas gracias, lehendakari!

EDUARDO ANTONIO PUELLES GARCIA, ciudadano asesinado por defender la  libertad de los vascos, era uno de los nuestros.

Gracias a él y a otros muchos como él, gracias a los miembros de la Ertzaintza, de la Guardia Civil y de la Policía Nacional, los vascos y las vascas vamos arrancando, trozo a trozo, con desgarro y sufrimiento, la mordaza de nuestra libertad.

Por eso quiero proclamar bien alto que todos los que arriesgan su vida para defender nuestros derechos y libertades son de los nuestros.

Que todas las víctimas del terrorismo, los políticos amenazados, los jueces amenazados, los empresarios amenazados, los periodistas amenazados, los profesores amenazados,…. son de los nuestros porque somos nosotros.

Nosotros, los que queremos vivir en Paz y en Libertad. Nosotros, los que queremos una Euskadi sin ETA y sin violencia. La tierra de la tolerancia y la convivencia.

Y hoy hemos vuelto a salir a la calle, hemos vuelto a alzar la voz para decir a Paqui, a Rubén, a Asier y a toda la familia de Eduardo que no están solos.

Que tienen todo el cariño y la cercanía de la inmensa mayoría de la sociedad vasca. Que sabemos que Eduardo arriesgaba su vida, todos los días, para garantizar la nuestra y que le vamos a estar eternamente agradecidos y no se nos va a olvidar nunca.

Hemos salido a la calle, apretando los dientes, para hacer frente a ETA y para decir que estamos dispuestos a derrotar al terrorismo. Que asumimos nuestra responsabilidad colectiva como sociedad y como país, nuestro deber moral y democrático, porque queremos ser libres, y vamos a defender lo que ETA más ataca: nuestro pluralismo y nuestra diversidad; vamos a defender el derecho a pensar y a sentirse diferente; vamos a defender nuestras instituciones y nuestra democracia. Vamos a estar al lado de las víctimas y de los amenazados.

Y lo vamos a hacer con toda la contundencia del Estado de Derecho y con toda la fuerza de la Ley. Y vamos a seguir ocupando las calles y las plazas de Euskadi porque son los espacios de los ciudadanos libres y de los demócratas. Y no les vamos a ceder ni un solo milímetro a los propagadores de la violencia, a los silencios cómplices, a los que quieren acabar con nuestros más elementales derechos, a los liberticidas, a los que amparan el asesinato, a las almas cargadas de odio.

Hoy denunciamos a los que falsifican las palabras, a los que pervierten la democracia, a los que cuando dicen “pueblo vasco” sólo buscan súbditos atemorizados por el terror a sus amos.

Hoy asumimos nuestra propia responsabilidad colectiva como país y decimos que se acabó la impunidad, se acabó la arrogancia de quienes utilizan el argumento del amparo velado de la capucha.

Decimos que venimos dispuestos a abrir el tiempo en el que nadie tenga que ocultar que es ertzaina o policía a sus vecinos; en el que nadie tenga que callar sus opiniones por miedo; en el que nadie tenga que bajar la voz para decir lo que piensa, por temor a que le escuchen.

Hoy quiero hacer un llamamiento a la sociedad vasca, para que se ponga en pie con la dignidad de los justos. Para abrazar al que piensa diferente; para defender al que tiene otra identidad. Para preservar lo mejor de nosotros mismos: la convivencia de los distintos y la libertad de los iguales.

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Carta abierta de un profesor del Colegio Altair

Publico una carta que ha escrito Fidel Villegas, profesor del Colegio Altair, de Sevilla, y que ha publicado hoy El Correo de Andalucía. He subrayado los párrafos de la carta que me parecen más significativos.

Para el que no esté al tanto, la Junta de Andalucía ha vuelto a amenazar a los colegios de educación diferenciada en Andalucía (dos colegios de las Hermanas de la Cruz, fundados por Santa Ángela de la Cruz, que tanta veneración, respeto y cariño se le tiene en la ciudad de Sevilla,  y a varios colegios del Opus Dei) con retirarles el concierto si no se hacen mixtos. Una imposición en toda regla.

Las familias que tienen el privilegio de poder matricular a sus hijos en colegios privados no van a tener ningún problema en ejercer su libertad de elección de centro. Pero las familias menos pudientes, se les impone por decretazo un modelo de enseñanza.

Familias que pagan impuestos y a las que no se les regala nada. Lógicamente, los padres se están movilizando y defenderán con uñas y dientes una libertad que les pertenece.

Estos colegios llevan muchas décadas funcionando, y la demanda de los padres por matricular a sus hijas e hijos en estos colegios no para de crecer. Te dejo con la carta.

Sr. Director:

He desarrollado mi vida profesional, más de 30 años, dando clases en Altair. Miles de alumnos, innumerables horas de clases, de tutorías, de conversaciones con padres y alumnos. He participado y participo, como tantos compañeros, en proyectos de innovación pedagógica. He puesto en marcha iniciativas educativas y culturales que se han mostrado eficaces. Y Altair no es un colegio de élite ni un negocio. Es muy probable –eso lo dirán a ciencia cierta los interesados- que sin este centro educativo muchos ciudadanos hubieran tenido más difícil una integración adecuada en la vida social y profesional. Y a la vista está que la demanda de plazas no deja de crecer.

Quien quiera repasar sin prejuicios el estilo educativo de Altair encontrará su imagen verdadera y se planteará cuál es el lugar que le corresponde en la historia de la educación en Sevilla durante los últimos cincuenta años.

Un magnífico elenco de profesores; bastantes de ellos continuaron su vida profesional en el antiguo ICE y posteriormente en diversas facultades y gabinetes profesionales vinculados a la enseñanza y la orientación pedagógica. Otros profesores han llevado a cabo un importante trabajo en el desarrollo de sindicatos de trabajadores de la enseñanza. El ideario de Altair anticipó –y esto es historia– el desarrollo actual de los conceptos de enseñanza personalizada, de orientación familiar y de escuela de padres. En Altair se comenzó la historia de las escuelas deportivas en Sevilla. Y quien indagara con interés en la realidad ciudadana, a pie de calle, encontrará antiguos alumnos por todas partes y en todas las profesiones. Y todos ellos han oído durante años, por ejemplo, que el ejercicio de la profesión es honestidad y espíritu de servicio.

No puedo tolerar, por tanto, sin protesta, las últimas disposiciones de la Consejería de Educación que se refieren a los centros con educación diferenciada, a los que se pretende imponer un cambio en sus modelos educativos. Ni mucho menos puedo aceptar las afirmaciones falsas y en ocasiones abiertamente calumniadoras que hacen algunas autoridades educativas y algunos medios de comunicación. Seguir leyendo ‘Carta abierta de un profesor del Colegio Altair’

Mensaje del Prelado del Opus Dei con motivo del Año Sacerdotal

Te animo a ver este vídeo que recoge unas palabras de Mons. Javier Echevarría, Obispo Prelado del Opus Dei, con motivo del Año Sacerdotal que acaba de comenzar en la Iglesia católica.

Nace el Observatorio por la Libertad en la Educación

Mañana a la 12,00 h en el Club Antares, de Sevilla,  se presenta el Observatorio por la Libertad en la Educación

Tal y como recoge su web, “este observatorio aspira a ser una plataforma mediante la cual los padres puedan compartir inquietudes, solicitar y ofrecer información, propagar “alertas”, coordinar actuaciones, etc. sobre eventuales vulneraciones –por parte de la administración educativa, centros escolares o textos didácticos concretos­- de su derecho constitucional a que les sea impartida a sus hijos una “formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones” (art. 27.3 Const.), y del correlativo “deber de neutralidad ideológica” (STS 28-01-2009) de las instituciones educativas públicas”.

Enhorabuena a los promotores de esta fantástica iniciativa.

Palabras en la arena. José Ramón Ayllón. Una novela genial.

Acabo de terminar de leer Palabras en la arena, una novela de José Ramón Ayllón. Borja Arregui, el protagonista, vive en Vigo y estudia en el Instituto Cunqueiro. La lectura del Diario de Ana Frank le mueve a plasmar en un papel sus pensamientos, recuerdos, emociones, y anécdotas que le ocurren desde finales del mes de junio hasta principios de septiembre.

Su madre le propone un reto. Resumir 10 libros durante el verano para una conferencia que ella -profesora del Cunqueiro- tendrá que dictar en septiembre. Borja acepta el reto porque le esperan ¡500 euros!…, 50 por cada libro resumido.

Y así, entre lecturas, enamoramientos, deporte, amistad desinteresada, alguna que otra lágrima y diálogos con Ana Frank va discurriendo el verano de un adolescente que, casi sin quererlo y gracias a sus padres, va forjando una personalidad madura.

Su madre, como él mismo dice al terminar de resumir los libros, ha conseguido abrir horizontes insospechados en el alma de Borja: “…descubro que mi astuta progenitora me ha vuelto a engañar. Con esto de los libros y los resúmenes ha conseguido dos objetivos inconfesables: tenerme controlado todo el verano y llenar de adulteces mi joven cabeza“.

El mensaje que más me ha gustado de esta novela se podría resumir en esta parrafada que escribe Borja cuando tiene que resumir el libro La conquista de la voluntad, del psiquiatra  Enrique Rojas:

“Queremos dejar de fumar y no lo conseguimos. Nos gustaría estudiar mucho y no abrimos el libro. No sufrimos una falta de libertad sino de fuerzas. Debilidad ddel músculo psicológico que nos permite pasar del dicho al hecho. Ruptura de la correa de transmisión entre lo que queremos y lo que hacemos. Nos falla la voluntad. Con ella, en cambio, se pueden conseguir milagros”.

Me ha encantado la novela. Y pienso en Alberto, en Jose, en David, en Fernando, en Esteban, en Quique y en tantos otros adolescentes sevillanos con los que a diario convivo… ¡Cómo cambiarían sus vidas si se decidieran a perderle el miedo que le tienen a los libros!

Me gustaría decirles que se fijaran en las palabras escritas en la arena que este gallego de 17 años ha escrito con la inestimable colaboración de José Ramón Ayllón, para recordarles que la felicidad se esconde detrás de las páginas de buenas novelas, y asoma su cabeza entre los planes diseñados para ganar en amistad verdadera con los demás, y huye despavoridamente del egoísmo asqueroso del que se refugia en su yo y le ceba detrás de planes llenos de vacío. Vale la pena ser joven.

Por si te ha picado la curiosidad, te dejo la lista de los 11 libros que cambiaron al protagonista de esta novela. Los 10 del trabajo, más el que inspira toda la trama:

1. Diario de Ana Frank. Ana Frank.

2. Meditaciones. Marco Aurelio.

3. Tus preguntas sobre amor y sexo. Mary Beth Bonacci.

4. Homo videns. Giovanni Sartori

5. La tragedia de Macbeth. William Shakespeare.

6. La conquista de la voluntad. Enrique Rojas.

7. Las pequeñas virtudes. Natalia Ginzburg.

8. Matar a un ruiseñor. Harper Lee.

9. El hombre en busca de sentido. Victor Frankl

10. No se lo digas a mis padres. Pilar Guembe y Carlos Goñi.

11. Antes del fin. Ernesto Sábato.

Un buen programa de lecturas para este verano.

¿Te animas a empezar con alguno?

Te dejo con Another day in paradise, de Phil Collins, una de las canciones preferidas de Borja Arregui:


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