“Se está vulnerando el derecho a educar en libertad a mis hijos”

Conozco a Carlos Seco desde septiembre de 2005. De su personalidad, siempre me han llamado la atención dos aspectos: su sinceridad y su amor por la libertad.
Desde hace más de un año ha conseguido remover las cómodas butacas de los responsables de la administración educativa andaluza, precisamente por eso: porque no tiene miedo a ser sincero, y porque es un apasionado de la libertad. Te dejo una entrevista que le hizo el pasado domingo un periodista del diario El Mundo. No tiene desperdicio.

El Mundo Andalucía, 30 de marzo de 2008.
JUAN MIGUEL VEGA 

20070915elpand_1.jpgSEVILLA.— Se ha convertido en el referente de la batalla legal entabla­da por un sector de la sociedad civil contra la asignatura de Educación para la Ciudadanía. Carlos Seco Gordillo (Sevilla 1963) es abogado; en esa condición y, sobre todo, en el hecho de tener tres hijos en edad es­colar, radica su decisión de enfren­tarse a la Administración. Aunque militante del PP, afirma actuar des­de la más absoluta independencia. No pertenece a ninguna plataforma. Ha recurrido personalmente el cu­rriculum de la asignatura y, como abogado, representa a más de cuarenta personas que han presentado un recurso similar o a las que les ha sido denegada la objeción de con­ciencia.

Pregunta.— ¿Se lo pensó dos ve­ces antes de iniciar esta batalla legal contra la Administración?

Respuesta.— Dos no, muchísi­mas veces. Sabía que era una lucha muy difícil porque me enfrentaba solo contra la Administración; soy abogado ya sé lo que es eso. Y ade­más sabía la trascendencia que ten­dría el asunto. Pero yo creo que muchas veces tenemos que planteamos hasta dónde estamos dispuestos a ceder en nuestra libertad. Hay momentos en que los ciudadanos tene­mos que defender nuestra libertad sea cual sea el precio que tengamos que pagar por ello. Si en una demo­cracia no podemos defender nuestra libertad es que no existe una democracia real. Esto, en el fondo, es una batalla por la libertad porque nues­tro planteamiento no supone impo­ner a otros padres nuestras ideas, si-noqueas respete nuestro ámbito de libertad.

sev_and_web_2.jpgP.— ¿Usted, que es una excep­ción, a qué atribuye la indolencia que, en general, muestra la sociedad sevillana contra los abusos del po­der?

R.— Que existe indolencia es cierto, pero cuando te metes en un asunto como éste, en el que te en­frentas a una Administración que no funciona correctamente, empiezas a conocer gente y a ver que no hay tanta indolencia. De hecho, en An­dalucía se han presentado tres mil quinientas objeciones contra Educa­ción para la Ciudadanía, y esa es só­lo la cifra contabilizada por las pla­taformas contra la EPC; hay muchas más. Es cierto que no todo el mundo es capaz de dar el paso adelante, pe­ro también es verdad que hay mu­cha gente que silo hace. Gente con férreas convicciones personales, ya sean de tipo ético o cultural, y estoy pensando, por ejemplo, en la pelea que están manteniendo una serie de organizaciones conservacionistas en la zona del Aljarafe por la protección de unos restos arqueológicos.

P— ¿Le ha recomendado mucha gente que no se señale, esa frase que se creyó muerta con el franquismo pero que ha reaparecido?

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R—Muchas veces. Y también me han preguntado sino he medido las consecuencias que puedan tener los pasos qué estoy dando. Alguien me decía: «Oiga, es que usted está ju­gando con el futuro académico de sus hijos». Yo no, la que lo hace es la Administración con esta asignatura, lo que estoy es tratando de impedir­lo. ¿Que te señalas? La cuestión es hasta qué extremo estamos dispuestos a no defender nuestros dere­chos. ¿Qué tiene que prevalecer, el bajarse de brazos, como hacen mu­chos por desgracia, y decir que, bueno, ya todo pasará o decir: vamos a defendemos? Eso es lo bueno que tiene la sociedad civil, su frescura de ideas, el no estar deformada por nin­guna óptica particular, sino que son convicciones personales, platafor­mas que surgen para un determina­do fin, no buscan el ejercicio del po­der ni tienen otra ambición que la de resolver una cuestión concreta. Son la conciencia, el Pepito Grillo de la sociedad y los partidos políticos.

P.- ¿Y a qué atribuye que ese pa­pal quiera jugarlo tan poca gente, precisamente por miedo a señalarse?

R.- Ese mensaje está siendo transmitido por las oligarquías del poder, precisamente para intentar acallar el debate, la discordancia, el que pueda haber personas que piensen de una forma distinta. Y cuando eso ocurre, se enciende la luz roja, porque cuando una democracia está sana es cuando hay debate. Cuando no se produce el debate, la democracia enferma y toma derroteros totalitarios. Todavía me acuerdo de aquella famosa frase de ‘quien se mueve no sale en la foto’ que dijo un responsable de cierto partido político. Mire usted, yo quiero moverme, porque yo quiero formar parte de la sociedad y quiero defender mis derechos, y para eso tengo que moverme. Si eso significa, señalarte, pues te señalas y no pasa nada.

P.-Toda lucha tiene un fin: ¿qué pretende usted evitar oponiéndose a EPC?

R- Si EPC no es frenada, será un instrumento de ideologización de la sociedad. Con ella se persigue el pensamiento único. Y la consecuencia del pensamiento único es la desaparición de la democracia.

P.- ¿Corremos el riesgo de que esta democracia acaba siendo sólo formal o aparente?

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R.- No lo creo, y precisamente por lo que decíamos antes. Desde la sociedad civil se llamaría la atención de la necesidad de seguir debatiendo y de seguir introduciendo las herramientas que el ordenamiento jurídico nos permite para que la democracia sea democracia. Si llegara un momento en el que todo el mundo mantuviera una actitud de abulia absoluta, se correría el riesgo de que determinadas oligarquías del poder terminaran por convertirla en una democracia formal, pero no creo que vaya a ser el caso. No creo que lo permitiera nadie.

P.- ¿Actúa usted movido por su militancia política?

R- No, esto surge de una forma absolutamente individual. De hecho, yo no someto mi decisión a ninguna organización. Lo que sí hice fue comunicarla. No he recibido jamás ningún tipo de indicación ni de presión de dirección de ninguna clase; es más, en este asunto no admito que nadie pretenda decidir por mí que es lo que tengo que hacer. Igual que actúo contra la administración educativa porque creo que se está vulnerando el derecho a educar en libertad a mis hijos, no aceptarla nunca una directriz política de na­die. Es cierto que pertenecer a una organización puede suponer en al­gunas ocasiones una limitación de tu libertad, pero en este caso no lo va a ser para mí.

P.— Cuando alguien desde la so­ciedad civil destaca, los partidos suelen responder de dos formas: lo ignoran o lo fagocitan. ¿Ha recibido algún tipo de oferta a la vista de su éxito?
R.— No, Chaves no me ha ofreci­do todavía la Consejería de Educa­ción. Si lo hiciera, pondría mis con­diciones. No he recibido oferta política de ninguna clase por parte de nadie, ni la espero. Sí ha ocurrido, y me ha molestado, que algunos me­dios hayan querido intoxicar la información identificando mi perte­nencia a una estructura política con mi actuación contra Educación para la Ciudadanía. A nadie se le escapa que esa contaminación es una he­rramienta que se suele utilizar con mucha frecuencia desde determina­dos ámbitos y por tanto no hay que darle mayor importancia.

P.— ¿No resulta penoso que el gran debate sobre la Educación gire entorno a una asignatura y no sobre lo escaso de su calidad?

R.— Cuando empezó este movi­miento contra EPC, eso era lo pri­mero que yo decía. El gran debate de la Educación no está en EPC, si­no en la calidad educativa. EPC no es sino una evidencia más que pone de manifiesto la situación de grave crisis en la que está la educación. Es verdad que el debate deberla cen­trarse en la Calidad, en lograr que los profesores vuelvan a ejercer su magisterio Está comprobado que los dos principales problemas que sufre la educación -la falta de cali­dad y la violencia—radican en lo mis­mo: la pérdida del papel del profesor en el ejercicio de su magisterio. Con la Logse se introdujo una teoría psicopedagógica según la cual el profe­sor dejaba de ser maestro y se con­vertía en un facilitador de informa­ción, trasladándose la responsabili­dad de educar desde el profesor al alumno. De ese modo, la capacidad de liderazgo del profesor desaparece, pero como todo grupo ha de te­ner un líder, ¿quién se hace con el li­derazgo de la clase? P.— ¿Le parece casual que coinci­da el descenso de calidad de la edu­cación con la aparición de EPC?

R.— Dicen que pocas cosas ocu­rren por casualidad.

P— ¿Es, a pesar de todo, optimis­ta mirando al futuro?

R.— Sí, porque todo este debate social que se está produciendo ha hecho que los padres estemos mu­cho más encima de los estudios de nuestros hijos. Si eso sigue ocurriendo, los padres seremos quienes demandemos mejores servicios.

P.— ¿Existe en Andalucía, a la vista de todo esto, libertad de educa­ción?

R.— En tanto en cuanto que no me permiten elegir el ideario del centro educativo que yo quiero para mis hijos, no.

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1 Response to ““Se está vulnerando el derecho a educar en libertad a mis hijos””



  1. 1 Viva la libertad « Café de Redacción Trackback en 30 abril 2008 en 7:51 pm

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