Unos ojos muy capaces de grandeza se han prendado de Nostalgia. ¿Nostalgia? Es el pseudónimo que utiliza para engañarle. Pero se llama Tristeza.
Todas las mañanas, esos ojos salen de casa abrazados a ella. Y, con voz melosa, ella le va susurrando el plan del día: “ahora, a éste, mírale con desprecio”… y, él, obediente, sumiso a esa voz negra que le agobia, desprecia…
“Ahora, no te esfuerces por esto. Estamos muy a gusto los dos solos”. Y esos ojos patean con desprecio al sacrificio, porque su amor-tristeza se lo ha mandado… “Ahora, duerme la siesta”. “Ahora, no ayudes a ese imbécil”. “Ahora, riéte de ese capullo”. “Ahora, ponte a ver la tele”. “Ahora, no dediques tu tiempo a nadie que no sea yo”…
Y esos ojos capaces de grandeza se van apagando… Y cuando le preguntas qué le pasa… él, con una mirada que no mira, te dice… “es que… no sé qué me pasa”…
La tristeza va ganando la batalla. Y frota sus manos regordetas mientras consume las últimas gotas de alegría que quedan en el fondo de los ojos de “su enamorado”.
Así me encontré ayer con un amigo. Y creí escuchar un grito de ayuda en el fondo de sus ojos. Aún hay esperanza.
!Que pena! Todos hemos pasado malas épocas, pero se sale de ello, si es con ayuda, más rápido
A veces hay que ayudar, lo pidan o no. Para eso estamos.
Sale de ello pero deja marcado para siempre.
Reciba mi cordial visita
Es una rueda que atrapa, que atrapa y engancha. Qué bueno que haya gente que sabe leer en la mirada un grito de auxilio cuando crees que sólo te queda abrazarte a la tristeza. Salu2
“Sum sum corda” (o como se escriba)
Brillante, Juanjo!
Cuántas veces hay que ver esos ojos… por desgracia.
¡Y cuántas esos ojos recuperan la alegría!