Ayer se lo volví a recordar.
-Mira, tan sólo será una hora. Después de estudiar. Vamos a visitar a una familia necesitada. Están aquí al lado. Como mucho tardamos una hora; le llevamos unos bombones, les hacemos un rato de compañía…
-Que no, pesaoooooo!!!
Le miré a los ojos y esquivó la mirada. Tiene 15 años, viste bien, saca buenas notas y sus padres le dan todo lo que se le antoja.
Acto seguido, se dio la vuelta y comenzó a reírse con un amigo suyo que estaba junto a él.
Le debió hacer gracia la cara que debí poner y también porque para él era un nuevo triunfo decirme –otra vez- que no, que paso de ti, que no me comas el coco…
No volví a insistir.
Pensé que el corazón de los hombres es a veces una gusanera. Está en tinieblas.
Pensé lo que tantas veces he experimentado en mi propia vida, cuando yo también actuaba así, pasando totalmente de las necesidades de los demás.
Si no somos capaces de dedicar un tiempo de nuestra vida a los demás, nunca seremos felices. Anhelamos una felicidad que no encontramos, y que está en las antípodas de nuestro egoísmo.
Sonreí. Gracias a Dios, hay muchos otros que son generosos con su tiempo, y saben prescindir de sus antojos para hacer la vida agradable a los demás.
Hay muchas personas que saben ver el rostro de Cristo en el pobre, en el indigente, en el disminuido psíquico… hay muchos jóvenes que gastan su vida por los demás. Y están felices. Y no se cambian por nadie del mundo.
Volví a pensar en él. Cambiará. Estoy seguro.
Insiste! Verás que cambiará. Es más quizás esté necesitando de tu insistencia. Suerte!
mil gracias por tu comentario
La paciencia es una virtud que pocos poseen, pero tu la tienes. Ánimo con tu trabajo de cada día. No desesperes, los jóvenes somos difíciles de entender.
¡Un saludo!
Apoyo completamente a Ignacio, los jovenes somos dificiles, pero tu tienes lo que hay que tener.
Un abrazo y mucha suerte.
No te canses… todos hemos necesitado de esa insistencia. Recuerdo como si fuera ayer una de esas visitas… me costó sangre ir, pero jamás la he olvidado, tenía 14 años. Era a un Cotolengo de Madrid, fui con Canca y más gente pero sólo la recuerdo a ella. Me tocó dar de comer a una señora deficiente a la que tuve que limpiar varias veces la baba, si te soy sincera no he olvidado jamás la cara de esa señora y también te cuento que fué una de esas oportunidades que te cambian la vida.
Gracias a Tuk, a quien conozco muy muy bien y es mi maestra en el arte del Periodismo. Algun día contaré una historia de Tuk.
Gracias, Nacho!!!! Qué alegría. Este café de redacción es también para que nos cuentes cosas. aquí caben todos
Julián!!! Gracias por tu comentario
A veces es difícil estar a medio camino entre la niñez y la madurez. No desistas.
Gracias por el link; hago lo propio.
Gracias, Néstor!! Para mí es un auténtico honor que que tengas un enlace en tu blog. Ayúdame con tus comentarios.
Hola Juanjo, gracias por el link, también estás en mi blog, pero eso de ex-opus… jajaja. ¡Vaya etiqueta!
Ángel. Tienes toda la razón y ta está cambiado. Eres todo un crack!